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historia del hotel

Un hotel que fuera acogedor, respetuoso con la armonía arquitectónica de la zona y construido con materiales reciclados y tan propios del Oriente de Asturias como la madera y la piedra. Estos fueron los puntos de partida del nacimiento del Hotel La Cepada, que en poco menos de dos décadas ya se ha convertido en todo un referente en el Principado. Conoce un poco más nuestra historia.

La historia del Hotel La Cepada está intrínsecamente ligada a una figura, la de Joaquín Redondo, promotor inmobiliario responsable en gran medida de la imagen que luce el Cangas de Onís actual. Redondo destacó no solo por su visión de futuro, sino por el profundo respeto que siempre tuvo por la armonía arquitectónica y por la estética de las construcciones tradicionales de la zona.

Redondo fue, además, nada menos que quien puso en marcha la infraestructura de los refugios de los Picos de Europa. Cuando a mediados de los años 80 se aprobó un plan para construir refugios que sustituyeran a los existentes, por aquel entonces muy precarios, fue Redondo quien se atrevió con el reto, asumiendo no solo la labor de construirlos, sino incluso de habilitar alguno de los accesos para llegar a ellos.

Al frente de Construcciones Tornín, contribuyó de forma determinante al desarrollo urbanístico de la ciudad y varios pueblos del concejo, así como de una oferta hotelera y de restauración de calidad. Y siempre, de una forma muy sensible y cuidadosa, al estilo propio de Cangas, con especial predilección por materiales como la madera y la piedra.

Esa sensibilidad y respeto lo aplicó también, como no podía ser de otra forma, a la hora de levantar el hotel. Fue a finales de los años 90 cuando decidió construir un establecimiento en unos terrenos que había comprado, llamados La Cepada, de los que tomó su nombre el hotel. Se proyectó un gran establecimiento de piedra caliza, aprovechando materiales de otras construcciones e incorporando incluso unas columnas de 1870 en la recepción.

De la mano del arquitecto Norberto Tellado, que le acompañaba en muchos de sus proyectos, Redondo consiguió crear un hotel con un ambiente a la vez acogedor e imponente y que preservaba unas vistas impresionantes desde sus habitaciones. Tardaron dos años en construirlo, y finalmente se inauguró en julio de 2001 en un concurrido y animado evento con el que se inició la andadura del establecimiento.